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31 de Mayo

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sagitario
22/11 – 21/12

El viento

Sopla de mil formas, inquieto, apacible, violento, cálido, rugiente o susurrante. Es el viento que nos perturba, acaricia, molesta y alienta. Está allí presente, y para cada uno significa algo diferente, algo para el navegante, algo para el pescador, algo para el turista, algo para el trabajador. No podemos controlarlo, podemos luchar contra él o aceptarlo, y usarlo a nuestro favor, tratando de que nos impulse en la dirección correcta: aquella que nos acerca a destino.

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Amor

En el amor siempre deberíamos jugar a favor del viento, nunca en contra. Pero no es fácil, a veces desafiamos toda razón y enfrentamos huracanes de forma ciega e incontenible. Ponemos tanta pasión que pareciera por momentos que podremos vencer. Pero aun si lo hiciéramos, no sería una victoria real, por lo que perdemos en esa lucha. Conocemos las señales y sabemos el pronóstico, lo vemos venir. Ignoramos toda prudencia, rechazamos el consejo, nos volvemos niños con una idea fija: no ser abandonados. Pero es la situación más triste intentar evitar lo que ya sucedió, desgarrandonos en el intento. Leamos las señales. Cerrar los ojos no evita tormentas.

Familia y amistad

La familia y las amistades son uno de los ámbitos en los que se prueba nuestra capacidad de aprovechar el impulso del viento cuando sopla a nuestro favor, llevándonos en la dirección correcta. A veces debemos esperar, a que el viento cambie su rumbo y se faciliten nuestras acciones. Otras veces, tercamente nos enfrentamos a toda clase de fuerzas contrarias a nuestros deseos, generando batallas que seguramente no nos favorecen. Muchas veces la mejor decisión es esperar, mansamente, con paciencia a que el proceso que se lleva a cabo este maduro para su consecución. Forzar los tiempos es intentar correr contra el viento, y no lleva a buenos resultados.

Salud

Lo que se fuerza, a veces se quiebra. Y lo que se quiebra, perece. Saber escuchar, observar las señales y entender que no siempre el camino recto es el mejor. Pueden ser necesarios desvíos y rodeos para lograr lo que se desea. Es más inteligente llegar a la meta más tarde pero sanamente, que forzar situaciones por no saber esperar el momento favorable. Los vientos soplan para todos, pero se debe aguardar la ocasión propicia. Y mientras tanto no desesperar, el buen marino se resguarda en puerto cuando el viento sopla demasiado, no arriesga su nave. Hay una enseñanza en ese proceder que podemos seguir. Cuidemos nuestro estado, podemos reservarnos, prepararnos, mantenernos sanos y fuertes, psíquica y fisicamente. Somos nuestro bien más valioso, y ¡llegarán buenos vientos para nosotros!